De las sutilezas (y los peligros) del lenguaje

Según cómo de provechoso lo vea (y las ganas que tenga) lo mismo hasta hago una serie de entradas a partir de ésta.

Pero empecemos por algún sitio y no nos vayamos por las ramas.

El caso es que es mi opinión que cuando uno viaja al extranjero (lo que viene siendo un guiri) no está de más llevarse un chuletario (y a poder ser, memorizado) que incluya una serie de palabras o frases vitales en el idioma del país al que se viaja. “Taxi”. “Hotel”. “Hospital”. “Eso es mu caro, picha”. Y por supuesto, “¿Dónde está la cervecería más cercana?”. (Y según el país, algunos conocimientos básicos de técnicas de guerrilla pueden ser apreciados).

La ventaja de un español con un italiano (y viceversa) es que podemos estar cada uno hablando en nuestro idioma y, con voluntad y dejando localismos de lado, entendernos perfectamente.

Así que en estas últimas vacaciones, en algún pueblo perdido de Umbria, debí poner esta teoría en práctica; me dirigí a un peatón aleatorio y le inquirí amablemente y lo mejor que pude un “Mi scusi, dov’è il più vicino birreria, per favore?”. A lo que amablemente me respondió: “Dritto e la prima a sinistra”.

Si bien mi conocimiento del italiano es muy limitado, fue suficiente, quizá avivado por una sed del copón, para capacitarme en entender claramente lo que el paseante me quería decir: “To tieso y la primera a la izquierda”.

Pero a la vez me surgió la siguiente reflexión: Prima sinistra, lo que en italiano es una dirección, aquí es algo bien distinto…

(Por cierto, peatón se dice pedonale… pero digamos que ésta era demasiado… poco sutil para la entrada).