Y aún no he encontrado el pase de temporada que busco

Había terminado un proceso y andaba pasando unas notas, que a la media hora ya no entiendo lo que escribo. En los cinco minutos que estuve en ello, el foro que me acompañaba comenzó a comentar (de esto me daría cuenta más tarde) el partido de ayer. Uno de los chicos lo había visto desde un palco. Y otro comentó que, hace unos años, cuando las cosas estaban más boyantes, si un departamento de la empresa lo solicitaba, tenían abono.

Levanto la cabeza cuando escucho esto último de fondo y exclamo: “¡Coño! ¿Os venía U2 si lo pedíais?”

Ya, sí. Lo sé, me lo tengo que hacer mirar.

Bien Migue, bien pisha

Buenafuente está entrevistando a Miguel Ángel Muñoz.

El presentador le ha preguntado (a grandes rasgos) su opinión acerca de la situación y del tirón actual de las series estadounidenses y si cree que en algún momento la televisión española alcanzará ese nivel de calidad.

Tiempo le ha faltado para salir en defensa de las producciones patrias, su buen hacer y originalidad, y ha nombrado por encima de otras a Galerías Velvet.

Bien Migue, cohone. Bien pisha.

Nos vemos en los campos de Trenzalore

En una metedura de pata que será recordada aún durante otro medio siglo, aquellos que reservaron en pre-order la segunda parte de la séptima temporada de Doctor Who en USA han recibido YA los blu-rays correspondientes, cuando aún queda pendiente de emitirse en BBC One el último episodio de dicha temporada, que lleva el icónico título de “The Name of teh Dcotor”, del que el propio Moffat ha comentado que cambiará el curso de los acontecimientos para siempre, y del que se sospecha que enlazará directamente con el especial del 50 Aniversario, a emitirse el 23 de noviembre.

Se está pidiendo encarecidamente a través de las redes sociales a quienes han recibido los discos que no filtren el contenido, con la promesa del propio Moffat de la emisión de un vídeo de Tennant y Smith tras la finalización de este episiodio si el contenido de “The Name of the Doctor” no es filtrado. Ardua tarea.

Yo por mi parte me aplicaré la misma doctrina que con Star Trek Into Darkness: durante la próxima semana, comentario que vea sobre el tema, comentario que será escrupulosamente ignorado.

Ya de paso, la precuela de este episodio emitida tras “The Silver Nightmare”:

Nos vemos en los campos de Trenzalore.

Y aquí el enlace a una de las noticias.

¿Estabas allí cuando se creó la Tierra?

Hace unos días me encontré por la red (seguro que la mayoría de vosotros también) con una fotografía que muestra un examen (por decir algo) de cuarto grado (lo que vendría siendo un Cuarto de Primaria, creo yo) de una asignatura de ciencias de un colegio americano.

Me eché un par de risas porque pensé que se trataba de un fake, pero cual ha sido mi sorpresa cuando hoy leo que la británica I Fucking Love Science (una de las pocas páginas de Facebook que dan calidad a esta red social, y de los pocos motivos por los que merece la pena no dar el cerrojazo), a través de la cual había visto inicialmente la foto, reportaba que la misma había sido eliminada de su biografía, sin alegar ningún motivo y sin que violara ninguna de las condiciones de la red en este sentido.

En fin, aquí el test de marras:

4th_grade_science_quiz_1 4th_grade_science_quiz_2

IFLS ha vuelto a subir la foto, con un enlace a Snopes en el que se acredita su veracidad y origen, al parecer un colegio religioso privado de Carolina del Sur.

Al margen de la actitud de Facebook, ya triste, lo realmente preocupante es lo que se está inculcando en la chavalada de esta, a falta de una palabra mejor, escuela. No me malinterpretéis. Ni me importa ni me preocupa lo que una institución educativa religiosa privada quiera transmitir en materia espiritual a quien libremente pague y asista a esas clases. Sí me importa, y me preocupa, lo que cualquier institución de cualquier orden o credo pretenda transmitir en materia científica.

No hablamos de religión. Hablamos de ciencia.

Y ya no me hace tanta gracia el examen éste de los huevos. De hecho, me inquieta.

Feliz viernes

No creo en el destino. Sí en la retribución. Y por eso estoy convencido de la existencia de un lugar de sufrimiento innombrable y eterno reservado para aquellos jerifaltes que envían un email con tarea pendiente un viernes a las 8 de la tarde para acometer a la mayor brevedad.

Es el mismo lugar al que irán a parar otros individuos de similar talante y que por ende merecen igual trato, como por ejemplo aquellos que pronuncian Johnny “Dip”.

Feliz viernes, por cierto.

De las sutilezas (y los peligros) del lenguaje

Según cómo de provechoso lo vea (y las ganas que tenga) lo mismo hasta hago una serie de entradas a partir de ésta.

Pero empecemos por algún sitio y no nos vayamos por las ramas.

El caso es que es mi opinión que cuando uno viaja al extranjero (lo que viene siendo un guiri) no está de más llevarse un chuletario (y a poder ser, memorizado) que incluya una serie de palabras o frases vitales en el idioma del país al que se viaja. “Taxi”. “Hotel”. “Hospital”. “Eso es mu caro, picha”. Y por supuesto, “¿Dónde está la cervecería más cercana?”. (Y según el país, algunos conocimientos básicos de técnicas de guerrilla pueden ser apreciados).

La ventaja de un español con un italiano (y viceversa) es que podemos estar cada uno hablando en nuestro idioma y, con voluntad y dejando localismos de lado, entendernos perfectamente.

Así que en estas últimas vacaciones, en algún pueblo perdido de Umbria, debí poner esta teoría en práctica; me dirigí a un peatón aleatorio y le inquirí amablemente y lo mejor que pude un “Mi scusi, dov’è il più vicino birreria, per favore?”. A lo que amablemente me respondió: “Dritto e la prima a sinistra”.

Si bien mi conocimiento del italiano es muy limitado, fue suficiente, quizá avivado por una sed del copón, para capacitarme en entender claramente lo que el paseante me quería decir: “To tieso y la primera a la izquierda”.

Pero a la vez me surgió la siguiente reflexión: Prima sinistra, lo que en italiano es una dirección, aquí es algo bien distinto…

(Por cierto, peatón se dice pedonale… pero digamos que ésta era demasiado… poco sutil para la entrada).