My Kimchi Valentine

MySassyGirl

No voy a entrar al trapo de las filias o fobias personales hacia San Valentín. Me parece tan poco cool como desfasado. Jeff Winger dixit. Hace un par de años además ya escribí una profunda reflexión sobre la convivencia. Así que hoy voy a hacer lo que hago casi siempre, hablar de lo que me gusta, y si hay un día en el año para disfrutar de una comedia romántica debería ser éste, ¿no?

Establecida esta excusa fácil, pasemos a la cinta de hoy. My Sassy Girl. Y me refiero a la versión original, la coreana de 2001, un claro exponente de la década gloriosa del cine en Corea del Sur (y no es que crea que ahora hacen malas pelis, pero entre finales de los 90 y hace uos años parecieron encontrarse en un período especialmente de gracia).

Particularmente inspirada, My Sassy Girl reúne todas las características esenciales en una cinta del género y les da una vuelta de tuerca. La personalidad de la chica, las desgracias del chico, las situaciones absolutamente surrealistas y su contraste con la realidad de la historia. Prefiero no contar de qué va y que la descubráis vosotros mismos si no la conocéis, pero sabed que, sin dejar de ser un ejemplar evidente de su género, también es absolutamente loco, descarado, desquiciado, tierno, diferenciado y con personalidad. Con ese toque inevitable de melodrama sin el que los coreanos parecen incapaces de soportar la vida, pero sin ser en ningún momento empalagosa. Una película para aquellos que alguna vez se hayan preguntado por qué el cielo es azul.

En resumen, si esta película no te hace soltar alguna carcajada de las de verdad y alguna lágrima también de las verdad… míratelo y vete a Oz, porque lo que te late en el pecho es un cacho piedra.

Así que… wanna die?

P.D.1:
No dejo el trailer original porque, honestamente, me parace una basura de montaje que no hace honor a la película, con una música casposa que pretende ser graciosa pero da pena y que creo que conseguiría el efecto contrario al pretendido, vamos, que espantaría al público potencial. Hay un trailer no oficial pero me parece que desvela demasiado en unos aspectos y es un poco coñazo en otros. Así que dejo un pequeño vídeo de una escena bastante representativa y que os puede dar una idea de lo que esperar.

P.D.2.:
No he visto la versión americana, aunque sí el trailer, y mi recomendación sería que si te decides a catar el remake, antes pases por la fuente original. Para comparar con fundamento.

Twelve pints and the end of the world

Este fin de semana, aprovechando en parte la ciclogénesis esta, he pagado una deuda que tenía con Simon Pegg desde hacía unos meses.

A Nick Frost se le unen en esta ocasión secundarios (casi cameos) de la talla de Pierce Brosnan, David Bradley o (“en espíritu”, pero inconfundible) Billy Nighy, aunque sobre todo destacan inevitablemente Martin Freeman y Rosamund Pike (la Jane Bennet en el Orgullo y Prejuicio de la Knightley).

Si te lo pasaste teta con Hot Fuzz o Shaun of the Dead, no hagas como yo, y no esperes al World’s End. Ya tardas.

PD: Acabo de comprobar que no es la primera vez que Pierce Brosnan y Rosamund Pike compartieron cinta… qué cosas.

Romanos, bretones y otros locos (alguno con una cabina azul)

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No conozco a nadie que recuerde Chelmsford 123.

Fue una serie británica de solo dos temporadas y 13 episodios en total emitida entre el 88 y el 90 y que, si no recuerdo mal, creo que por aquí pudimos verlas vía autonómicas; de ser así, en mi caso ocurriría a finales de los 80 o muy principios de los 90, en los primeros pasos de Canal Sur.

La historia iba de los romanos en su conquista de un lugar miserable, frío y húmedo, o sea, Britania, en el año 123 DC, y estaba ambientada en particular en un pueblucho llamado Chelmsford.

Ya tenemos claro de dónde viene el título.

Tenía como principales protagonistas al gobernador romano Aulus Paulinus (interpretado por Jimmy Mulville), quien había ido a dar a esa cloaca de destino por insultar al caballo del Emperador (una referencia a Calígula, posiblemente) y al cacique local, Badvoc (interpretado por Rory McGrath), quien no se había cortado el pelo en 25 años.

He sacado la mayor parte de esta info de la Wikipedia porque, honestamente, tampoco recuerdo gran cosa de esta serie (a lo que pondré remedio en breve Amazon mediante), pero si ha sobrevevido por encima de otras entre la maraña de recuerdos de series de mi niñez-adolescencia es por una escena de apenas unos segundos, de un episodio del que no recuerdo nada más, y que me hizo dar un salto en el sofá y apuntar con el dedo a la tele mientras murmuraba “illo-illo-illo-ira-ira-ira”.

Ahí quedó la cosa. Si no fuera por la nitidez del recuerdo podría haber llegado a pensar que lo había imaginado. Pero para eso está Youtube. Para callar bocas. Y para hacernos reir con gatitos. Y para ascender al estrellato a niñatos chillones.

Me callo y dejo el vídeo.